Del voto censitario al biométrico: 184 años de urnas y fusiles


La Paz, (ABI) – Las elecciones bolivianas del domingo se regirán a un sistema biométrico, 184 años después de los primeros comicios celebrados el 12 de marzo de 1825 para seleccionar a los miembros de la primera Asamblea Constituyente de Bolivia, en cuyos 127 primeros años de vida independiente prevaleció el voto censitario, reservado sólo para contribuyentes y letrados.

Las séptimas elecciones generales desde restaurada la democracia en octubre de 1982 se regirán a un moderno sistema cibernético de registro, a contrapelo de las convocadas para el “doze de Marzo procsimo (cuando) se reunirán indispensablemente los ciudadanos de cada parroquia en el lugar más público y presididos del Alcalde del pueblo, y cura párroco, y elijirán nominalmente cuatro electores antecediendo ésta diligencia el nombramiento de dos escrutadores y un Secretario (sic).

La convocatoria fue expedida por el “Jerenal en Jefe del Ejército Libertador, Antonio José de Sucre, en el famoso decreto del 9 de febrero de 1825, cinco meses ante de proclamada la independencia de Bolivia del gobierno de Madrid y poco después de derrotado en la Batalla de Tumusla, en los Andes, el último resto del Ejército Real de España, a manos de combatientes indígenas y mestizos.

El llamado a las primeras elecciones en el recientemente redimido territorio de Bolivia incluyó a “ciudadanos en ejercicio, natural o vecino del partido, con un año de residencia y con reputación de honradez y buena conducta (sic)”.

Seis años más tarde, constituida ya la república, el presidente Andrés de Santa Cruz y Calahumana (1831-1839) convocó a nuevos comicios.

El 13 de setiembre de ese año se puso en vigencia el voto censitario.

Los votos debían emitirse “en voz alta y se escribirán públicamente por el Secretario (sic)” y sólo afectaban a las personas titulares de derechos políticos mayores de 25 años, a los ciudadanos en ejercicio que sepan leer y escribir.

La convocatoria requería sólo a quienes tengan “residencia personal en el cantón ó en la ciudad de la parroquia, por dos años cuando menos (sic)”, a los que gocen de “una propiedad se seiscientos pesos ó ser maestro de algún arte, ó profesar alguna ciencia o facultad que le suministre lo preciso para subsistir sin depender de otro (sic)”.

La Ley Electoral de 1949 fue la última que consignó el derecho al voto calificado y censitario.

La facultad de sufragio estaba homologaba a “bolivianos de nacimiento o por naturalización; tener 21 años, siendo soltero y 18 años siendo casado; saber leer y escribir el castellano (no sabe leer el que sólo sabe firmar y escribir determinado nombres) y poseer una propiedad inmueble o una renta anual de 200 bolivianos”.

Esta legislación impedía votar a “locos, dementes y sordomudos, , vagos calificados conforme a ley, traidores a la Patria juzgados por sentencia judicial; alcohólicos consuetudinarios, tenidos por tales según el testimonio de tres personas de calidad (sic)”.

La revolución popular de 1952 imprimió un giro de 180 grados en los derechos políticos de los bolivianos y, además de manumitir al indígena y entregarle en propiedad la tierra, en la primera reforma agraria en Bolivia, sumida aún en las estructuras sociales del Medioevo y de revertir a tuición del Estado las minas, consagró el derecho al voto universal en una población mayoritariamente indígena y que tras siglos de reducción, no tenía acceso a las letras.

Las primeras elecciones realizadas en ese marco datan de 1956, un período constitucional después de instaurada la primera reforma educativa en el país andino amazónico.

El gobierno del presidente Víctor Paz Estenssoro (1952-1956, electo en la consulta de principios de los ’50 y aún regidas por el voto calificado y censitario), mandó a aprobar la primera ley electoral de amplio espectro.

Promulgada el 9 de febrero de 1956, la ley, consideró que, “las elecciones generales que deben efectuarse el año en curso, son las primeras que se han de desarrollar con la intervención de toda la ciudadanía y de acuerdo a las normas del presente decreto, lo que hace aconsejable aminorar la rigidez de algunas de sus disposiciones, prestando facilidades para la intervención de todos los grupos políticos existentes”.

El voto universal ha regido desde entonces, con un interregno entre 1964 y 1982 de dictadura militar, todos los comicios bolivianos.

En 1966 el presidente de facto, general René Barrientos Ortuño, que derrocó por vía de los fusiles a Paz Estenssoro en su tercera administración, principiada en 1964, se legitimó en elecciones que restauraron el Legislativo y que activaron en abril de 1969 el mecanismo de la sucesión constitucional.

Muerto Barrientos en un accidente aéreo, su vicepresidente Luis Adolfo Siles Salinas asumió la Presidencia por poco más de tres meses y fue derrocado en medio de un golpe militar a finales del ‘69.

La democracia boliviana fue restaurada en octubre de 1982, tras 18 años de dictadura, en base de elecciones celebradas dos años antes y ahogadas en sangre por otro de los tantos cuartelazos que mediatizan la turbulenta historia política de Bolivia.

Bolivia concurrió nuevamente a las urnas en 1985, cuando comenzó a confeccionarse un padrón electoral de tipo manual.

Ese padrón rigió para los comicios sucesivos de 1989, 1993, 1997, 2002 y 2005, estos últimos ganados por el indígena de izquierdas Evo Morales.

El padrón manual boliviano llegó a un techo de 3,9 millones de electores, poco menos de la mitad de la población boliviana en 2001, cuando se verificó el último Censo de Población y Vivienda.

Los referendos revocatorios del mandato de Morales y de los prefectos de los nueve departamentos de Bolivia, en agosto de 2008, y para la aprobación o negación de la nueva Constitución, en enero último, se rigieron a ese padrón, rechazado en rotundo por la oposición boliviana en abril pasado cuando se promulgó la Ley Transitoria Electoral que normará las elecciones de este domingo y que incorpora, como requisito indispensable, un nuevo padrón biometral, digitalizado.

El clima de confrontación política desatado por la oposición al gobernante, el primer indio que gobierna Bolivia en 184 años de historia, obligó, en medio de denuncias de descalificación del entonces padrón electoral, a la confección, en tiempo récord, del Padrón Biométrico en el que se han inscrito poco más de 5,1 millones de electores.

El Padrón Biométrico registra, fotográfica y digitalmente, huellas dactilares, rasgos faciales y datos demográficos y rúbricas de los electores en ordenadores electrónicos.
Del voto censitario al biométrico: 184 años de urnas y fusiles Del voto censitario al biométrico: 184 años de urnas y fusiles Reviewed by Wily Noel Condori Martinez on 12/04/2009 05:00:00 a. m. Rating: 5

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