La Promesa impone el ritmo

La fiesta mayor de los Andes tiene en la fe de los fraternos su principal alimento espiritual, pero al mismo tiempo recompensa con el bienestar económico. En las morenadas también prima la competencia entre grupos.
A Delia Salazar su devoción en el Señor del Gran Poder no sólo le sirvió para bailar en la entrada, sino que también le ayudó a salir adelante en sus negocios.

“La devoción al Señor Jesús del Gran Poder es la que nos ayuda para que nos vaya bien en nuestros negocios, y es por ella —la devoción— que bailo en la fiesta”, aseguró Delia, una de las fundadoras de la fraternidad Fanáticos del Gran Poder, ganadora en su categoría de danzas pesadas del 2008.

Más allá de la danza, tradición y ostentación, los participantes de diferentes fraternidades afirman que su mayor motivación, para participar en la que es considerada la mayor fiesta de los Andes, es la devoción al Señor del Gran Poder, lo que pone en segundo plano el gasto económico que implica ser parte de la entrada.

Delia es artesana y propietaria de un negocio de bordados, y junto a otras personas fundó hace 15 años la fraternidad de los Fanáticos. La fraterna sostuvo que desde el

inicio de su participación, la principal motivación fue la devoción a la imagen de Jesús del Gran Poder. A pesar de que en algunos momentos la situación económica no era buena, esa no fue razón para que abandonara su fraternidad. “Nunca dejé de bailar y más bien mi fe hizo que mejorara mi situación económica”, indicó.

Algunos, en cambio, fueron adquiriendo esa fe con el pasar los años. “Al principio sólo bailábamos por la amistad que había entre los integrantes de la fraternidad y por la danza, pero poco a poco y con la llegada de la imagen de Jesús del Gran Poder al grupo, la devoción fue naciendo y ahora aumenta más”, afirmó Yuri Delgado, integrante de la fraternidad caporales Simón Bolívar.

Muchas comparsas tienen una imagen del Señor del Gran Poder a la cual le rinden devoción durante todo el año. Es el caso de los caporales Simón Bolívar, fraternidad fundada en 1989. “Luego de 10 años de bailar en la entrada, adquirimos una estatua de yeso de Jesús. Desde ese momento el grupo fue más unido y los integrantes más devotos a esa imagen”, agregó Yuri.

Para la concejala de la ciudad de La Paz, y pasante de la fraternidad La Plana Mayor, Rosario Aguilar, el gasto económico que significa organizar las actividades de su grupo se compensa con la devoción a Jesús del Gran Poder y “por el compromiso que asumí ante mi fraternidad”.

El sociólogo David Mendoza, en su texto titulado Los siete mitos de la danza de la morenada, abordó el tema de la devoción de los fraternos. “Sin duda alguna el Gran Poder es fe y devoción, aunque llega un momento en que las fraternidades, especialmente de morenada, compiten en lucir lo mejor que tienen. Ello implica la ropa, joyas, en fin toda la inversión que han hecho”, señala.

La devoción va conjuncionada al gasto económico, indica el sociólogo. “Hablemos del caso de los pasantes, los cuales invierten miles de dólares en todas las actividades de su fraternidad, ellos, por su devoción al Señor Jesús del Gran Poder, confían en que ese dinero invertido será duplicado”, explica.

El gasto económico de las comparsas que participan en la entrada varía de acuerdo al tipo de danza; por ejemplo, en el caso de los caporales Simón Bolívar, el monto que cada uno de sus integrantes gasta, desde el inicio de las actividades hasta el día de la denominada Diana, alcanza los Bs 400. En cambio, en una morenada, como los Fanáticos, el gasto de una de las bailarinas oscila entre los ocho y diez mil dólares. “No interesa el gasto si lo hacemos por devoción”, manifestó Delia Salazar.

“Al principio sólo bailábamos por la amistad que había entre los integrantes”.
Yuri Delgado, caporales Simón Bolívar.

“La devoción en el Gran Poder va conjuncionada al gasto económico”.
David Mendoza, sociólogo.

Los gastos que realizan bailarines de tres fraternidades durante todas las actividades del Gran Poder

Fraternidad
Morenada
Fanáticos del Gran Poder

Cuota para las bandas
La fraternidad utiliza dos bandas, para los ensayos y para el día de la entrada. Cada integrante debe pagar un monto de Bs 500.

Los trajes
Son dos trajes que los bailarines utilizan, uno el día de la Promesa y otro para la entrada. Las mujeres invierten en cada traje entre 1.000 y 1.500 bolivianos.

Otros
Hay cholitas que llegan a invertir entre siete y diez mil dólares en la compra de joyas.


Fraternidad
Diablada Los Eucaliptos

Para la banda
La cuota que cada integrante debe dar a la banda para los ensayos y el día de la entrada se acerca a 180 bolivianos.

Para el traje
El traje con el que se presentan en la entrada cuesta Bs 300 para los varones (diablos) y Bs 1.800 para las mujeres (chinas).

Otros
Los varones invierten también en la máscara de yeso Bs 1.500, y el uniforme para los ensayos es de 130 bolivianos.


Fraternidad
Caporales Simón Bolívar

Para la banda
Los ex alumnos del colegio Simón Bolívar invierten 100 bolivianos para el contrato de su banda para los ensayos.

Trajes
Los integrantes compran los trajes de primera salida en conjunto, los cuales les cuestan entre 300 y 350 bolivianos.

Otros
Para los respectivos ensayos, los integrantes de la fraternidad utilizan una polera que cuesta alrededor de 45 bolivianos.

La Promesa impone el ritmo La Promesa impone el ritmo Reviewed by Wily Noel Condori Martinez on 6/04/2009 09:58:00 a. m. Rating: 5

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